Historia de los coches de alquiler

Historia de los coches de alquiler

¿Alguna vez te has preguntado a quién se le ocurrió poner en alquiler el primer coche?

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Los orígenes: Alquileres escasos y baratos

El cartel de Sixt, la famosa empresa de alquiler de coches de coches que te habrás cruzado en algún aeropuerto o ciudad, ya adornaba las calles alemanas en 1912. Por entonces sólo tenían una flota de 3 coches, pero el tiempo (y la competencia) daría la razón a su modelo de negocio.

En realidad, los alquileres pioneros se remontan al año 1896, en la cuna de automóvil: Alemania. La compañía Wucherpfennig fundó en Hamburgo la primera alquiladora, orientada a clientes de lujo, puesto que ver un automóvil por las calles era por entonces más parecido a un suceso de ciencia ficción.

Mientras los alemanes inventaban los mejores y más costosos coches del mercado, los americanos se encargarían de llevarlos a las masas unas décadas más tarde. Por ese motivo, el primer nombre conocido en el sector de los alquileres de coche es el de Joe Saunders, un hombre al que debía de sobrarle inventiva o dinero para ponerse a experimentar con una de las máquinas más caras del momento.

En 1916, Saunders tuvo la feliz idea de colocar un tacómetro (el instrumento para medir el kilometraje y la velocidad) en un Ford Modelo T, de manera que después cobraba al usuario según la distancia recorrida. Por entonces, la milla tenía un coste de 10 céntimos. A esos precios, no es extraño que nos apetezca añorar otros tiempos…

Desde su Nebraska natal, Saunders enseguida expandió el negocio a más de 50 ciudades de Estados Unidos, mientras comenzaban a imitarlo compañías hoy dominantes como Hertz, Thrifty o Europcar.

La oferta de coches en alquiler no dejó de multiplicarse a ambos lados del océano Atlántico, pues los ciudadanos no sólo estaban enamorados de los desplazamientos rápidos, sino que en los felices años veinte nació una nueva moda: el turismo. Cientos de americanos con los bolsillos a rebosar de dólares y viajando por Europa necesitaban coches de alquiler para recorrer campos y ciudades, por lo que no dejaron de surgir nuevas agencias y de crecer las flotas… Hasta que la Segunda Guerra Mundial puso fin al sueño. Al menos sólo por un tiempo.

Hoy en día puedes continuar el legado alquilando un coche de Joe Saunders… más o menos: su empresa fue adquirida por Avis en 1955, y desde luego ya no cobran tan sólo 10 céntimos por milla.

La fama: Alquileres de altos vuelos

El gran escenario para el cambio del alquiler de coches sería el mismo en el que sigue reinando actualmente: los aeropuertos.

Las compañías más fuertes superaron la crisis de la posguerra y muchas continúan entre nosotros, en los mostradores de estaciones y aeropuertos. En 1959, la empresa Selbstfahrer Union (que en 1988 se fusionaría con Europcar) sería la primera en abrir una oficina en un aeropuerto, el de Hamburgo-Fuhlsbüttel. Desde entonces, comenzó la fiebre de los pasajeros por aprovechar vuelos cada vez más baratos y que les permitían llegar a destinos más lejanos y exóticos, en los que necesitarían un coche para desplazarse y seguir ahorrando. Esta demanda coincidió con la gran expansión de la industria automovilística alemana en la década de 1970, de manera que muchas compañías pudieron comenzar a competir con las agencias tradicionales, ofreciendo a los usuarios coches más pequeños y alquileres más asequibles. El modelo de compañía de alquiler de coche fue rápidamente imitado en aquellos destinos turísticos típicos con gran demanda de automóviles, sobre todo en la costa europea: Italia, Francia y, cómo no, España.

De pronto, las familias podían sentarse a volar junto a los hombres de negocios y visitar Hawai o París, y todo gracias a las compañías de vuelos charter y a los primeros alquileres de coche low cost. Por mucho que nos guste despotricar sobre ellas, sin las agencias de viajes baratos no habría sido posible la expansión del turismo ni la facilidad del alquiler de coches.

Aunque toda maravilla traiga su letra pequeña (esa que te animamos a leer y en MyTripCar desciframos por ti antes de alquilar). A cambio de precios asequibles, las compañías de alquileres de coche se aliaron con las aerolíneas y las agencias de viajes. Comenzaron a buscar sus nuevos márgenes de beneficios, en especial en las ventas de mostrador que son la pesadilla del viajero: más seguros, cargos adicionales y tasas extra que aparecen sin previo aviso.

Esta oferta encontró su lugar ideal en Internet. Sixt fue la avanzadilla y creó la primera página web de alquileres de coche en 1995. Llegado el siglo XXI, la revolución para el usuario comenzó en 2003 cuando Christian Mahnke fundó el primer comparador online de alquileres de automóvil. Este nuevo mercado espoleó una competencia cada vez más feroz entre las compañías clásicas y grandes, y las nuevas agencias que ofertaban alquileres cada vez más baratos. Una lucha que aumentaría con la crisis sufrida en Europa durante los últimos años, y que llevaría a prácticas cada vez más irregulares en los anuncios de ofertas de alquiler de coche por Internet.

¿Te suena por experiencia o por lo que te han contado? Sí, de repente el relato provoca escalofríos; pero toda historia tiene su final feliz (o al menos desde MyTripCar luchamos por que así sea).

La actualidad: Alquileres superheroicos

Porque alquilar un coche a veces es una aventura digna de película, en los últimos años han surgido nuevas marcas de alquiler que, como los héroes de cómic, sólo reúnen virtudes: calidad, buenos precios y transparencia frente a las agencias (o villanos) que ocultan información vital al usuario.

Las compañías de alquiler más poderosas continúan siendo las mismas que en el siglo pasado: Hertz, Avis, Europcar, Alamo y Thrifty. Pero el término medio existe, sin los quebraderos de cabeza de las low cost, ni los costes excesivos de las agencias premium. Estas marcas, como Keddy (de Europcar), Rhodium (de Goldcar), Budget (de Avis) o Dollar (de Hertz), responden a este tipo de cliente que viaja por turismo, y que cuando viaja por negocios utiliza las marcas principales.

¿Y qué sucede en España? Desde los viejos tiempos de Atesa, la primera alquiladora fundada en nuestro país en 1949, ha llovido tanto que, a día de hoy, el mercado español es el más competitivo del mundo, sobre todo en las zonas donde comenzó el boom del alquiler turístico, como Alicante, Málaga, Mallorca y las islas Canarias. Los motivos son dos: España es la segunda potencia turística y el quinto fabricante de coches mundial. Por eso tenemos tantos alquileres entre los que elegir, a tan buenos precios… y, a veces, con tantos problemas escondidos.

Así pues aquí estamos, 100 años después.

Podría inspirar un cuento, pero nosotros preferimos darte los datos reales. Por eso, ponemos nuestro granito de arena con MyTripCar, el comparador que ha venido a facilitarte el alquiler de coche.